Relatos de un Autoexilio

Mis vivencias como inmigrante salvadoreño en tierras lejanas y algunas cosas mas.

Me aterra la idea de volver al trabajo por lo que paso hoy en la madrugada. No tengo la mas mínima idea como reaccionar ante el enojo y la ira. Deberé seguir adelante y terminar esto en buenos términos. No puedo irme de Arkansas sabiendo que gente va a quedar con una idea errada de mi persona. No es que le tome demasiada importancia a lo que dicen los demás, pero siento que debo terminar las cosas bien para madurar.

Recuerdo que cuando era pequeño, no hablaba mucho con los demás y solía ser el niño apartado de todos en mi clase. Vagaba desde pequeño en medio de la soledad. De todas formas solos venimos a este mundo, y solos nos vamos a ir de el. Estoy tratando de sacar dentro de mi, y con ayuda de Dios claro, las fuerzas que necesito para no ser una persona simple que se deja llevar por la corriente.

La mudanza a Boston me hace levantar los ánimos. Creo que mi padre por fin se decidió a que nos fuéramos para allá el verano que viene. Para el anónimo que me escribió, Gracias. Es gran coincidencia tener un lector allá en esa ciudad.

A todos los que leen este blog gracias también. Parece que es el primer blog que hago el cual ha durado bastante tiempo. Me hace liberarme del stress diario, a la vez de compartir pensamientos e ideas.

Veré como me va los dos días que restan de esta semana. Dudo que mi amigo me hable en todo el turno por las cosas horribles que sin querer le dije. Lo peor que tengo en mi es el maldito orgullo, capaz de herir el doble a una persona cuando me siento herido por ella. Voy aprendiendo poco a poco. Así es la vida. Saludos...