Relatos de un Autoexilio

Mis vivencias como inmigrante salvadoreño en tierras lejanas y algunas cosas mas.

Una ciudad muy variada, con varias etnias, culturas y religiones viviendo entre si en la ciudad mas pequeña del Estado en cuanto a territorio se refiere. Todo esta a pocos pasos: La biblioteca, la alcaldía y un montón de negocios de comida y tiendas de alimentación.

Una ciudad con un ritmo de vida acelerado por el día, pero se torna solitario a medida que el sol va ocultándose. Las casas y los edificios parecen estar apretujados entre si, muy diferente a lo que era Fayetteville, en Arkansas, donde las casas y los edificios estaban muy separados e incluso se apreciaban parcelas de tierra sin construir entre ellos.

Los latinos abundan acá, pero no como en Fayetteville. Acá los latinos son mas diversos, de diferente etnia, nacionalidad y cultura. Se aprecian sobre todo varios Centroamericanos de El Salvador, Guatemala y Honduras, así como Dominicanos, Colombianos y Puertorriqueños. Ya en menor cantidad, Brasileños, Ecuatorianos y Mexicanos.

En la noche suelen oírse sirenas de carro patrullas como en North Las Vegas, pero no se mira delincuencia o algún tipo de amenaza alrededor.

Espero pronto tener un empleo para luego conseguir un apartamento en donde tenga mi propia privacidad. Quizás en otra ciudad del área no tan lejos de Boston.